viernes 15 de diciembre de 2017

Ahorrar energia sin invertir y ahorrar mas aun, invirtiendo en productos clasificados A y B

15 diciembre 2011

Existen varias formas de ahorrar en consumo energético

  • Ahorro sin invertir en material

Ahorrar sin invertir en material es posible, pero para ello debemos tener una buena radiografía de nuestra situación actual.

Antes de acometer cualquier mejora en eficiencia energética es necesario conocer el estado actual de nuestros consumos en relación a nuestra actividades. Para ello conviene realizar una auditoría energética de las instalaciones (concretamente en los edificios, independientemente de su uso) y del alumbrado público.

La realización de una auditoría energética, puede, aparentemente resultar costosa, pero lo es más seguir consumiendo de forma prolongada por encima de las necesidades reales de consumo de la actividad que realicemos. De esta manera, no solamente reduciremos los costes derivados de una factura energética (ya sea de electricidad, gas, gasoil u otra fuente energética), también reduciremos el impacto ambiental, por ejemplo con la reducción de emisiones de C02.

Las auditorías energéticas pueden estar subvencionadas por organismos autonómicos, nacionales o europeos. Porque son herramienta fundamental para alcanzar el triple objetivo del 20% para 2020. Las subvención dependerá de diferentes variables, entre los cuales está el alcance. Cuanto más global y más parámetros contemple, mejor. Con esto, no solo obtendremos una radiografía de nuestro perfil de consumo y de los posibles despilfarros energéticos, también facilitan información veraz sobre las mejores tecnologías aplicables al sector y actividad para reducir los consumos o incluso implanten fuentes de energías renovables. Todas las propuestas contempladas en una auditoría energética (sea de interiores o del alumbrado público) incluyen un presupuesto y se cuantifica el periodo de retorno de la inversión.

No todas las propuestas para la optimización energética, conllevan desembolso económico alguno, en muchos casos, con el ajuste de las tarifas eléctricas (el equipo auditor debe ser independiente y abstraerse de las compañías eléctricas), el cambio de ciertos hábitos (pe: dejar los monitores de los ordenadores e impresoras encendidos….). Una auditoría energética establece el plan a seguir para ser más competitivos al ayudar a reducir notablemente los gastos.

“Quedarse en lo conocido por miedo a lo desconocido, equivale a mantenerse con vida pero no vivir”.

La mayoría residen en cambiar nuestros hábitos y ser pro-activos , pero también podemos negociar la factura eléctrica, el gas, el suministro de materiales, etc. Inversion requerida = CERO

  • Ahorro invirtiendo en material

Es aquí donde reside el gran problema y más a día de hoy con el esfuerzo que hay que hacer para financiarse. Justo en ello reside parte del problema, no podemos financiarnos = no ahorramos. Una de las grandes vías de financiación es el cambio de perspectiva en la inversión o gasto que debemos realizar. Las acciones deben ir en el camino que mayor ahorro = beneficio nos aporte. La compra del producto puede autofinanciarse y/o gracias a las subvenciones reducir el plazo del ROI – retorno de la inversion – a periodos mucho mas cortos y asequibles.

La redistribución del gasto e inversión contribuye de manera importante al logro de nuestro objetivo.

  • Ej. si tengo bombillas de Vapor de Sodio en mi parking de 150W cuyo consumo real son 180W y una vida útil real de 3 a 4 años, cambiandolas por inducción de 55W u 85W con una vida de 13 o 14 años, no solo bajo un 60% el consumo, sino que me ahorro el mantenimiento durante muchos años a la vez que puedo reducir el contrato de energía que posee ese cuadro eléctrico bajando más aun los gastos. Si a todo ello le sumamos que se regulan de X hora a Y hora bajando al 40% de su consumo, entonces nos encontramos con un ahorro superior del 80%.

El ROI – retorno de la inversión – será mucho más corto y la iluminación en este caso, ayudará a reducir los gastos para reinvertirlos en otra necesidad o reducir el endeudamiento.

Por eso, las empresas y administraciones debieran de buscar el producto que mejor se adecúe cumpliendo con las normativas, pero aquel que aporte el mayor ahorro energético posible. Si elegimos un producto que no esta clasificado como A o B, entonces estamos malgastando nuestros recursos, con los que son clase A o B podemos ahorrar más aun.